Berlín
De Berlín me quedo con algo muy simple. De sus imponentes monumentos, de su historia inabarcable, de sus innumerables museos, de la enormidad de esta gran ciudad,… me quedo con el aire de libertad que se repira, con la diversidad de su gente, con la amabilidad del extraño, con ese simple entrar y salir del metro sin tornos, sin barreras, con tu perro o tu bicicleta,… quizás para pasear por uno de esos parques, y tenderte en ese acolchado césped, junto a tu árbol favorito. Berlín es uno de esos lugares en los que uno siente que quizás en otra vida estuvo aquí.